Castro
20
Diciembre

La Libertadores, esa obsesión que iguala a los más poderosos de Argentina y Brasil

Se sortea este miércoles a las 20, en Asunción. La jugarán siete clubes de nuestro país y ocho del gran vecino. En las últimas diez ediciones nunca se repitió un finalista. Sobran los aspirantes al título. 

Lejos de los escasos siete que tomaron parte en 1960 de la primera, cuando era un torneo reservado a los campeones, la Copa Libertadores del próximo año reunirá a una legión de 47 equipos. Un dato mide la competitividad de esta edición: 18 de los inscriptos fueron protagonistas de 50 de las 58 finales. Salvo San Pablo, que la ganó en tres oportunidades y no se clasificó esta vez después de un Brasileirao que lo tuvo al borde del descenso, puede afirmarse que están los que han hecho de la Libertadores el torneo más importante de la región. Hay 17 que ya han vivido, hace poco o hace mucho, la felicidad de sentirse los mejores del continente. El peso histórico de esos clubes nunca es garantía de éxito en una competencia cuyos finalistas, al revés de lo sucedido en la Champions, no se repitieron durante la última década, donde Independiente del Valle, Nacional de Paraguay, Chivas (otra vez no habrá mexicanos) y Liga de Quito llegaron hasta la serie decisiva.

 

Para los grandes argentinos, entre los cuales sólo faltará San Lorenzo, la Libertadores se ha vuelto prioritaria, casi excluyente. A ningún hincha se le ocurriría hoy cuestionar a un dirigente, como le sucedió al boquense Alberto Armando en 1963, por darle más relevancia a la Copa que al torneo local. Cada uno tiene razones, sobre todo desde el plano sentimental, para pretenderla. En materia futbolística los siete argentinos arrancan desde lugares distintos.