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Agosto

La confesión de De Rossi tras el gol que demuestra que ya adquirió la "picardía" del fútbol argentino

Corrían los 32 minutos del segundo tiempo cuando Alfaro decidió que era tiempo de su salida. Ya había cumplido en su debut con la camiseta de Boca. Y con creces. Así se lo hizo saber el público xeneize que llenó una de las cabeceras del estadio Único de la La Plata. Daniele De Rossi hizo su estreno con la azul y oro por la Copa Argentina frente a Almagro.

Pero fue al poco tiempo que el número 16 salió del campo que el Tricolor empató de la mano del Burrito Martínez, gracias a un error de la defensa boquense compartido entre Junior Alonso y Marcos Díaz. Ya en los penales, el equipo que milita en la Primera Nacional fue contundente y se aprovechó de la mala ejecución de los futbolistas de Boca para pasar de ronda.

 

Más allá de la derrota, De Rossi tuvo un partido completo. Desde lo táctico, completando las transiciones, y en lo técnico, ya que siempre resolvió fácil y le entregó la pelota a un compañero. Es más, tan bueno fue el primer tiempo del volante italiano que lo decoró con un gol de cabeza, el que abrió el marcador del juego.

 

 
 

"Era mi marca, sí, pero sentí un empujón", relató después del partido Brian Benítez, futbolista de Almagro. "Después él (De Rossi) me lo dijo en el área: 'Fue foul, ¿no?'. Y yo le dije 'el tema es que a vos no te lo van a cobrar'. Y después me contestó: 'Es que eso acá en Argentina no se cobra'. Se ve que está pillo de todo ya", cerró el mediocampista.

 

Después de un gran centro de Alexis Mac Allister, Daniele estampó un cabezazo a la red para poner el 1-0, pero lo hizo con una ayuda que fue invisible para los ojos del árbitro y del restos de los futbolistas. Salvo para Benítez, que reconoció que el campeón del mundo con Italia en el Mundial de Alemania 2006 lo desacomodo en el movimiento para desmarcarse.

 

Con 36 años cumplidos hace menos de un mes, De Rossi por fin pudo cumplir el sueño de vestirse con la camiseta de Boca en un partido oficial. Después de haber disputado tres Copas del Mundo con su selección, y de haber completado una carrera intachable con la Roma, de Italia, club en el que jugó 18 temporadas al más alto nivel de Europa, el mediocampista tuvo su bautismo en el fútbol argentino.

 

Su partido fue una montaña rusa de emociones. Maduro, ya sin la dinámica de sus mejores años pero con las mismas mañas que lo catapultaron como uno de los mejores volantes centrales del mundo, De Rossi salió a la cancha y se llevó una gran ovación de la hincha que lo cautivó a miles de kilómetros de distancia.

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