Castro
05
Abril

La tuberculosis hace estragos en el deficiente sistema de salud venezolano

CARACAS, Venezuela — Su familia pensaba que sólo tenía una gripe muy fuerte. Sin embargo, Víctor Martínez se ponía cada vez peor. Para mediados de enero, yacía en una sala de hospital, consumiéndose por la tuberculosis. Un mes después, en su velorio, sus sorprendidos parientes trataban de enfrentar la idea del resurgimiento de una enfermedad que muchos venezolanos consideraban prácticamente erradicada.

“La verdad no sé qué pensar”, dijo Nileydys Yesenia Aurelia Martínez, su sobrina. “Está sucediendo hasta lo que menos te imaginarías”.

La tuberculosis está resurgiendo de manera agresiva en Venezuela, sobrepasando a un sistema de salud averiado que no está preparado para su retorno.

 

La enfermedad —al igual que la malaria, la difteria y el sarampión— ha repuntado en Venezuela durante una profunda crisis económica que afecta casi todos los aspectos de la vida y ha fomentado un éxodo de la población.

 

Aunque es asociada con los pobres, la tuberculosis ha comenzado a afectar a un segmento poblacional más amplio de venezolanos. La mala nutrición causada por la escasez de alimentos y el creciente estrés pueden estar debilitando los sistemas inmunológicos, dejando a las personas más susceptibles a la enfermedad.

 

Y con más familias cayendo en la pobreza, la gente se ha visto obligada a compartir su vivienda resultando en hogares más atestados, acelerando el contagio.

“La tuberculosis es la sombra de la miseria”, dijo José Félix Oletta, ex ministro de Salud de Venezuela. “Si hay una enfermedad que es un indicador de la pobreza, es la tuberculosis”.

Desde principios del año pasado que el gobierno venezolano no publica estadísticas de salud, como parte de un esfuerzo por mantener en secreto la crisis de la nación. Sin embargo, en dos centros de tuberculosis en Caracas, la cantidad de pacientes nuevos que dieron positivos en pruebas de detección aumentó un 40% o más en el año pasado.

“La tuberculosis está golpeando duro”, dijo Jacobus de Waard, director del laboratorio de tuberculosis en el Instituto de Biomedicina en Caracas. “Estamos perdiendo la batalla”.

El programa de prevención y control de la tuberculosis del gobierno de Venezuela alguna vez fue aclamado, con el país presumiendo una de las tasas más bajas de infección en Latinoamérica.

Pero a medida que el país se ha venido abajo bajo el presidente Nicolás Maduro, quien asumió el cargo en 2013, el gobierno ha dejado que la tuberculosis se salga de control. Los expertos temen que el país esté a punto de sumirse en una epidemia de tuberculosis.

Un alto porcentaje de venezolanos podrían ya ser portadores de tuberculosis latente. Y mientras el sistema de salud ha colapsado, también lo ha hecho la capacidad del gobierno para responder.

Del 2013 a 2015, cerca del 5% de los pacientes adultos evaluados anualmente en la clínica de tuberculosis en el Hospital Dr. José Ignacio Baldó, en Caracas, fueron diagnosticados con la enfermedad, de acuerdo con Zhenia M. Fuentes, coordinadora de la clínica. Pero para fines de 2017 esa tasa había aumentado a cerca del 9% y en enero se incrementó más, a casi el 14%, dijo.

Los médicos dicen que las tasas de infección en Venezuela por tuberculosis probablemente están muy por debajo de los niveles que afectan a los países con las peores epidemias de esa enfermedad, principalmente en Asia y en África subsahariana. Aun así, los expertos sostienen que hay poco que se pueda hacer para evitar que infecciones en Venezuela se salgan de control.

Las personas en el sector de salud alabaron a la actual directora del programa nacional de prevención de la tuberculosis por sus esfuerzos por mantenerlo a flote, incluyendo el uso de dinero de su propio bolsillo para pagar los elementos necesarios para los cultivos de detección.

Sin embargo, dijeron que la titular, Mercedes España, se veía frustrada por una aparente falta de compromiso por parte del gobierno de Maduro para lidiar con las diversas crisis de salud del país. La administración Maduro no respondió a solicitudes de entrevistas enviadas vía correo electrónico.

“Hay una ruptura ética aquí”, dijo Oletta, acusando al gobierno de mostrar una mayor preocupación por sus posturas políticas que por la salud pública.

“El resultado de ello es más injusticia sanitaria, más sufrimiento y más muerte”, dijo Oletta.