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09
Abril

Qué es la Guardia Revolucionaria de Irán, el grupo terrorista sancionado por Donald Trump

La organización paramilitar es parte del estado iraní surgido de la Revolución Islámica de 1979 y mantiene numerosos vínculos con grupos extremistas como Hamas y Hezbollah. Quiénes son sus líderes, cuántos miembros tienen y cómo se financia

Los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria de Irán (IRGC, en inglés) surgieron en 1979 tras la Revolución Islámica que depuso al Sha de Persia e instauró el actual régimen teocrático dirigido por los ayatolás.

 

También conocida como pasdaran ("guardianes" en farsi), esta fuerza paramilitar fue pensada como una rama de las Fuerzas Armadas de Irán encargada de proteger precisamente el régimen teocrático y la república islámica, a diferencia del rol más tradicional de protección de fronteras del ejército, la marina y la fuerza aérea.

 

Su existencia está amparada en el artículo 150 de la Constitución de Irán, y se trata de una de las formaciones más poderosas del estado persa y una de sus más políticamente motivadas.

Se cree que actualmente cuenta con unos 120.000 miembros destinados a unidades terrestres, navales y aéreas, y la Fuerza Quds, que es su división de operaciones en el extranjero. Además, controla a las milicias Basij, que suman otros 90.000 miembros.

 

Efectivos de la IRGC combatieron como unidades paramilitares en la guerra entre Irán e Irak entre 1980 y 1988; en la guerra civil en el Líbano entre 1975 y 1990 y durante la invasión israelí de 2006; y más recientemente en las guerras civiles en Siria y en Irak.

 

Específicamente en el conflicto sirio iniciado en 2011, se han convertido en uno de los principales aliados del régimen del dictador sirio Bashar al Assad y una de las razones por las que éste no ha caído.

 

También en Siria la IRGC, a las órdenes del régimen chiita iraní, ha entrado en conflicto con el grupo terrorista sunita Estado Islámico (ISIS).

 

Su vinculación como patrocinador del terrorismo y su rol desestabilizador acusado por Estados Unidos, que este lunes la designó como organización terrorista, están relacionados a las acciones de la Fuerza Quds, que dirige precisamente las operaciones iraníes en Siria, Irak, Afganistán y el Líbano, entre otros países.

 

En este rol, la Fuerza Quds apoya y entrena a los grupos terroristas Hezbollah en el Líbano, y Hamas y Yihad Islámica en la Franja de Gaza, además de las milicias hutíes en Yemeny a distintos grupos chiitas en Siria y Afganistán.

 
Hezbollah está acusado como responsable de dos brutales ataques terroristas en Argentina (ALI BURAFI / AFP)

Especialmente su rol en la creación, formación y financiamiento del grupo terrorista libanés Hezbollah ha generado un rechazo unánime a las actividades de la IRGC en casi todo el mundo.

 

De hecho Hezbollah está acusado de orquestar numerosos y brutales ataques terroristas en todo el mundo, incluyendo los ocurridos en 1992 en la embajada de Israel en Argentina y en 1994 en la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), ambas en Buenos Aires, que dejaron un saldo de 22 y 86 muertos respectivamente.

 

Como consecuencia de estas acciones también Arabia Saudita y Bahréin, además de Estados Unidos, han designado a la organización como terrorista.

 

El grupo también está vinculado al desarrollo del programa atómico iraní y su costado militar, uno de los motivos centrales de la actual disputa entre Teherán y Washington luego de que el presidente Donald Trump retirara a su país del acuerdo nuclear que la comunidad internacional había firmado con los persas en 2015.

 

Pero más allá de estas actividades, la IRGC es una organización compleja que mantieneroles sociales, económicos, políticos y militares, controlando mediante una brutal represión y numerosas violaciones a los derechos humanos a la sociedad iraní, y exportando los principios de la Revolución Islámica al extranjero.

 

En el plano económico controlan diferentes industrias petroleras, gasíferas de telecomunicaciones y de la construcción, y de acuerdo a Los Angeles Times facturan unos 12.000 millones de dólares al año, aunque esto podría haberse reducido en los últimos tiempos con las sanciones impuestas por Estados Unidos.