07
Septiembre

El Gobierno otra vez analiza límites más bajos para la compra de dólar “solidario” o reflotar el permiso previo

El equipo económico reconoce que la situación es “dinámica”. Por ahora el canje de deuda no generó el impacto esperado en el mercado cambiario. El BCRA y ANSES comenzarían a vender bonos para hacer bajar el “contado con liquidación”.

El martes 1 de septiembre el Banco Central tuvo que vender USD 240 millones para satisfacer la demanda de pequeños ahorristas, que una vez más aprovecharon para llevarse los USD 200 mensuales permitidos. Pero la cifra impacta. Es el segundo día de mayores ventas desde que arrancó el gobierno de Alberto Fernández, sólo superado por el 4 de febrero. En la semana la entidad habría vendido arriba de los USD 500 millones y hay una coincidencia dentro y fuera del Gobierno: se trata de un ritmo insostenible.

 

El balance cambiario de agosto fue pésimo. El BCRA terminó con un saldo de ventas de USD 1.280 millones y se estima que casi 5 millones de ahorristas aprovecharon la ventana para la compra del dólar “solidario”. Pero septiembre pinta mucho peor habiendo transcurrido apenas cuatro días hábiles, si es que no ocurre nada antes.

 

Este ritmo de caída de reservas se estuvo monitoreando de cerca entre tres funcionarios claves: el titular del BCRA, Miguel Pesce, el ministro de Economía, Martín Guzmán, y la vicejefa de Gabinete, Cecilia Todesca.

 

Hace dos semanas el propio Presidente había sugerido que la compra de dólares para el público tenía las horas contadas, ante el incremento de las ventas por parte del BCRA. Pero ahora la situación es mucho peor que entonces. Luego fue el propio ministerio de Economía el que tuvo que salir a aclarar que todo seguía igual. El BCRA quedó en el medio.

La semana pasada, el titular de la institución, Miguel Pesce, aseguró que un buen resultado del canje de deuda podría hacer caer caer la demanda de divisas. Pero nada de eso ocurrió, a pesar de que la renegociación consiguió más de 99% de adhesión. Se trató casi de una reedición de aquella histórica frase del ministro de Economía de Raúl Alfonsín en medio de la hiperinflación, Juan Carlos Pugliese: “Les hablé con el corazón y me contestaron con el bolsillo”.

 

La demanda de dólares tan acelerada tiene su lógica en el aumento de la brecha cambiaria. La posibilidad de comprar a $100 y vender a $130 representa un negocio inmediato para los ahorristas. Y millones lo aprovechan. Por lo pronto, la mayor parte de esos dólares que se compran no quedan dentro del sistema. La estadística del Central revela que en agosto las ventas al público superaron los USD 1.000 millones, pero los depósitos en moneda extranjera crecieron apenas USD 200 millones. Los restantes USD 800 millones se fueron del sistema financiero.

 

La caída de las reservas líquidas es muy fuerte y eso enciende luces rojas. Primero porque el BCRA está cerca de quedarse sin poder de fuego para mantener bajo control al tipo de cambio oficial. Evitar una devaluación brusca es hoy la principal preocupación de Alberto Fernández. Un salto de tipo de cambio oficial desataría un nuevo pico inflacionario aún en plena recesión, generando una nueva caída del salario real y más pobreza.

 

 
 

Además, la idea es utilizar los pocos dólares que hay para abastecer a la producción. Ya hay muchos sectores que encuentran limitantes para acceder a divisas. “No tiene sentido seguir regalando dólares para los ahorristas cuando ya ha problemas para abastecer a las empresas”, reconocen fuentes oficiales.

 

Con este panorama desalentador, hay distintas alternativas que están en plena evaluación. Pero ninguna evitaría lo que a esta altura parece inevitable: restringir aún más el acceso al dólar “solidario”, reduciendo el límite actual de 200 por ahorrista. La otra opción más drástica es volver al esquema de compra con permiso previo, que en su momento ideó Ricardo Echegaray, titular de AFIP, para contener la demanda. La “fórmula” por la cual algunos obtenían autorización para comprar y la mayoría no nunca fue clara.

 

La posibilidad de incorporar reservas líquidas también existe, pero enviaría una señal de cierta debilidad, preocupante para los mercados. La opción más viable sería ejecutar parte del “swap” de monedas con China. Otra opción mucho más drástica y difícil pasaría por vender parte del oro (hay casi el equivalente a USD 4.000 millones).

 

La opción del desdoblamiento luce poco viable, sobre todo cuando se entrará en una discusión por un nuevo acuerdo con el FMI. La existencia de dos tipos de cambio legales nunca fue del agrado del organismo. Además, su implementación sería sumamente engorrosa, generando más confusión en el mercado.

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Castro