Castro
06
Diciembre

Se cumplen 50 años de la 5ta. Promoción de Maestros del ex Instituto Juan F. Quiroga de Chepes

El tiempo ha pasado, cinco décadas han transcurrido desde aquel 16 diciembre de 1967, cuando en una cálida jornada, llenos de emoción y alegría, recibíamos nuestro diploma de Maestros Normales Nacionales. Saludos de despedida, buenos augurios, deseos de ventura personal sintetizaban el espíritu que embriagó a la 5ta. Promoción.

Quiero retrotraerme en el tiempo y ubicarme en aquella década del ‘60, hablamos del siglo pasado. Fuimos parte integrante de aquel querido ex Instituto “Juan Facundo Quiroga” con sede en la ciudad de Chepes, hoy Escuela Normal.

 

El histórico instituto fue nuestro segundo hogar que nos reunió y nos contuvo durante cinco años, en algunos casos de manera fortuita, por cuanto a la hora de iniciar nuestros estudios secundarios coincidimos desde geografías diferentes como Ulapes, Milagro, Chamical, El Totoral y hasta de la provincia de San Juan.

 

Allí, en esa humilde escuela transcurrimos muchas horas de nuestras vidas, trabajando en sus reducidas aulas de lo que fue un hotel que por obra y gracias de un grupo de voluntades que  integraron aquella comisión promotora, ese edificio emplazado sobre la avenida San Martín, se transformó en el primer establecimiento de Nivel Secundario en el departamento Rosario Vera Peñaloza. Allí, nos nutrimos del conocimiento y del afecto de nuestros directivos, docentes y compañeros.

 

Quizás por razones nunca explicadas, hoy la Escuela Normal no tiene en su agenda la conmemoración de quienes celebran sus “25 años de egresados” o en este caso, nuestras “50 años”.

 

Por eso vamos a recurrir a nuestra imaginación para retornar con el pensamiento a aquel momento vivido un 16 de diciembre de 1967, cuando recibíamos de aquellos directivos encabezados por la profesora Elba Henny Berridi de Medina, el título que nos acreditaba como Maestros Normales Nacionales.

 

Por eso, hoy, hay una mezcla de nostalgia y alegría y desde lo más profundo de nuestro corazón nos reencontramos con aquella juventud, cuando hace 50 años cargados de expectativas iniciábamos el gran desafío del secundario.

 

Fuimos parte de ese querido instituto donde pasamos muchas horas experimentando como estudiantes nuestro trabajo en esos viejos pupitres de madera con soportes de hierro, transitando ese largo pasillo que nos llevaba al patio, o trepando esas escaleras que nos señalaba que estábamos en los cursos del Magisterio.

 

En esos espacios de nuestro instituto, sin dudas, quedaron impregnados de nuestras alegrías, tristezas, el enojo por algún aplazo, las anécdotas, la adrenalina de aquellos exámenes trimestrales que teníamos que aprobar con 7, las voces de nuestros compañeros y en especial la guía de los queridos directivos y docentes.

 

Nuestros profesores fueron nuestros guías y referentes. De cada uno recibimos la semilla del conocimiento y nos obsequiaron lo mejor de sí en esa maravillosa acción de enseñar, no sólo los contenidos de cada asignatura, sino que también fue importante el testimonio. Se mezclaban aquellas clases de los profesores con nuestras vivencias juveniles, con el anhelo siempre presente de lograr la eximición soñada.

Por eso vaya nuestro profundo agradecimiento y vienen a la memoria Jesús Orlando Recabarren, Tito Soria, Jacinto Llanos, Roberto Próspero Yaryura, Víctor Hugo Llanos, María Eloisa Llanos, Marina del Sacramento, Joya Abdala, Aníbal Flores, Rita Guzmán de Amado, Beatriz F. de Oviedo, María E. Llanos, Ernesto Alvarez, Aurelio Abdala, Juan Carlos Berridi, Alicia Aguirre de Berridi, Adelma Fernández, Cristina Robles de Saúl, entre otros.

 

Nobleza obliga, no podemos olvidar de nuestros preceptores, que nos acompañaron durante ese lustro, sabían de nuestras inquietudes, de nuestras picardías, y por cierto no podemos olvidarnos del acompañamiento de nuestros padres, nuestras familias que poniendo su granito de arena contribuyeron con los objetivos de nuestra educación.

 

Así transcurrieron esos hermoso años plenos de juventud, hasta que el tiempo nos indicaba que debíamos abandonar a nuestra querida institución.

 

Con la nostalgia y la emoción abandonamos al final del ciclo lectivo 1967, el instituto, dejando nuestra impronta y llevándonos el orgullo y el prestigio de haber egresado de una institución emblemática en Los Llanos riojanos, al formar parte de una nueva Promoción de Maestros Normales Nacionales. Fuimos un grupo de jóvenes pletóricos de alegría portando nuestro estandarte de la Quinta Promoción, una de las más numerosas, pues la integramos 33 voluntades.

 

Por eso, también es el momento de extender nuestro agradecimiento a todos quienes nos acompañaron en nuestro transitar en el instituto, agradecer a la vida porque hoy podemos estar evocando estos cincuenta años de egresados y, en especial, agradecer a Dios por la posibilidad de poder reencontrarnos para celebrar este acontecimiento y por cierto con el cálido recuerdo de aquellos compañeros que ya no están con nosotros en este mundo terrenal, pero que forman parte de nuestros recuerdos.

 

Al final de aquel 1967 fuimos 33 jóvenes con diferentes aspiraciones, pues a partir de ese momento emprendimos distintos caminos en los laberintos de la vida y en el paso fugaz del tiempo, hoy nos permite un reencuentro para celebrar la vida. Cada uno fue transitando caminos distintos, nuestra elección de vida se diversificó en distintos compromisos.

Quinta Promoción

Formamos parte de la promoción 33 egresados:  Lucía del Valle Abdala, Hergidio Santos Almonacid, Abelardo Fabriciano Agüero, Cristina Marcelina Azcurra, José Domingo Azcurra, Elda Griselda Cáceres, Selva del Valle Carrizo, Julio César Díaz, Natividad Marina Espeche, Nicolasa Antonia Falcón, Jorge Antonio Flores, Luis David Flores, Mirtha Argentina Gómez, Ramona Sixta González, Norma Felipa Guiñazú, Martín Nicolás Leal, Norma Patricia del Valle López, María Hortensia Lucero, César Humberto Llanos, María del Valle Melián, Miguel Emilio Romero, Rasmía Saddi, Clara Celia Vera, Salvador Leoncio Vera, Nicolás Abdón Yaryura y Gladys Lilian Furque.

 

De aquel maravilloso grupo, siete de nuestros queridos compañeros hoy ya no están con nosotros. Se adelantaron, pues Dios los llamó para enseñar en el reino de los cielos. Vaya nuestro homenaje para Jerónima Ofelia Morales, Aída Esther Anderlini (Doly), Antonio Oreste Rodríguez (Lito), Raúl Plácido Ruarte, José Alejandro Carrizo (Chuchi), María Ofelia Lucero y Juan Manuel Gutiérrez (Tico). 

*Escrito por Jorge Flores