Castro
07
Junio

La triste y penosa realidad que vive un matrimonio y sus hijos en Ñoqueve

Desde hace varios meses que, Nicolasa Quintero, junto a sus esposo Roberto Duarte construyeron un rancho cubierto con nylon al costado del cerro de la localidad de Ñoqueve, un pueblito ubicado a unos 23 kilómetros de Chepes por ruta provincial Nº 29 camino a La Rioja.

Este humilde matrimonio y sus hijos padecen frio y hambre. La mamá como se observa en la foto con la cuchara de albañil en la mano trata de cubrir con barro un cañizo que hace de pared y de esa forma protegerse del frio intenso y más en estos últimos días, donde hubo fuertes heladas, con temperaturas de hasta un grado bajo cero.

 

El diario digital El Cronista, tomó conocimiento de esta situación a través del profesor Mauricio Zalazar y vecinos del lugar, quienes conmovidos por el sufrimiento de esta familia, solicitan a la población de Chepes la colaboración con camas, colchones, sillas, mesas, ropa y alimentos, como así también materiales para poderles construir al menos una habitación y un baño, mas aun pensando en esos niños que son víctimas de un presente dramático. El futuro de los mismos, depende únicamente de cuanta importancia le preste la sociedad y de las autoridades que nos gobiernan.

 

En ese rancho no tienen energía eléctrica y para iluminar la precaria habitación usan un candil, mientras que para poder calefaccionar el ambiente, calentar agua y elaborar los alimentos, deben hacerlo a las brazas. Desde adentro del frio rancho, cubierto con nylon, la realidad golpea como un látigo sobre la piel de los pequeños.

 

Las infinitas carencias impactan en la infancia de de Lautaro y Tiago de 2 y 5 años. Ambos, según contaron al Cronista se los observa con gripe y resfrío, producto de las inclemencias del tiempo de los últimos días.

 

Historias como estas se repiten en varios lugares del Dpto. Rosario Vera Peñaloza

A raíz de la pobreza, muchos niños no tienen una infancia feliz. Tampoco pueden lograr un adecuado rendimiento escolar. Abandonan, repiten  y muchas veces se acercan al colegio específicamente a tomar un vaso de leche porque el hambre les hace rugir la panza. Pasan frío, están descalzos; duermen de a cuatro en el mismo colchón, sobre el piso. A menudo se enferman y casi nunca logran recuperarse del todo. El agua corriente, una ducha o la posibilidad de ir a un baño con inodoro, son para ellos sueños inalcanzables.

 

Las situaciones que a diario viven los niños, que no cuentan con las condiciones básicas de infraestructura en su hogar, trascienden cualquier estadística. Porque son ellos quienes creciendo en un mar de problemas y necesidades, llegan a la adultez con heridas difíciles de sanar que impactan de manera directa en su salud, aprendizaje e inserción social. 

 

Quienes deseen colaborar y hacer llegar sus donaciones, pueden hacerlo en Radio del Sol en los horarios de 7 a 13 horas.

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